EL MIRALL DE LES PARAULES

EL MIRALL DE LES PARAULES
Far de Favàritx

dimarts, 27 de setembre del 2011

A l'alba

A l’alba,
sota la mirada innocent
d’una lluna que dansa a l’univers
roman el poeta
amb les seves paraules
que volen en el clarobscur, ajogassades.

Amb la ploma pura i verge
l’escolta mentre dorm
i el seu cor delerós, escriu i escriu,
mentre olora el devessall de mel
que regalima de l’últim bes
de matinada.

Abans que fugi la seva ombra
escruta l’horitzó encès de l’alba
i un renec assossegat de les ones
el tranquil•litza,
mentre arrecerat a la vorera del seu alè,
esperant la lluïssor fugaç dels seus ulls,
mossega el fruit madur dels seus llavis
i fuig lentament sobre l’arena fina,
amb les cendres de l’amor,
just a l’alba...

dimarts, 9 d’agost del 2011

LA NINFA


        El día había amanecido gris con unas nubes grisáceas que invadían la atmósfera y amenazaban con una lluvia incesante. Estirado en el sofá del pequeño salón se sacó de un bolsillo interior de sus pantalones un rugoso paquete de tabaco y encendió un cigarrillo. Esa mañana soplaba un viento fresco del norte que calaba en los huesos de cualquier viandante que, valientemente, se dejara caer por las desangeladas calles de la ciudad. Hizo una calada y aspiró hondo. Miró su reloj. No le importó la hora que era. No tenía nada que hacer. Hacía días, quizás meses que no tenía nada más que hacer. Sus huesos molidos por el cansancio y el insomnio reposaban en aquel viejo sofá que había compartido tantas horas con ella. Ahora, aquella casa, de paredes de un blanco roto, casi desgastado, albergaba su alma solitaria y su espíritu huérfano. Siguió fumando para apaciguar su dolor después de los excesos de la noche. Una pequeña mesa que se ubicaba a su lado contenía latas vacías de cerveza y restos de pizzas baratas adquiridas, probablemente, en el supermercado más cercano. Una ventana medio entornada retronó e hizo más lúgubre aquel lugar inhóspito. Se levantó para cerrarla y, casi sin quererlo, su vista atravesó la calle para observar el vaivén que había en ella. Se fijó en el movimiento monótono de aquellos transeúntes que caminaban resguardados en sus calientes abrigos. Más allá, en una esquina, dos ancianas charlaban amistosamente, quizás de su vejez, de sus achaques o de algún cotilleo de algún familiar o vecino. De pronto, pasó un joven bien vestido hablando por el móvil y gesticulando con cara de pocos amigos. Cerró la ventana y se volvió a estirar en el sofá. Pensó en la última imagen que había observado en el exterior. Y miró su teléfono, allí, mudo e inerte, sin ofrecer esa llamada que tanto tiempo estaba esperando de ella. Esa llamada que habría calmado su desesperación y tristeza, compañeras de viaje en ese último tiempo de su vida. Pero aquel artefacto se mostraba desafiante, sin nada que ofrecer más que su rancia compañía. Y se acordó de ella. Se acordó de los momentos más felices que compartieron durante mucho tiempo hasta que, sin dar explicación alguna, se fue y desapareció de su vida como si nada hubiera existido. Quiso volverla a llamar pero desistió, ya lo había intentado muchas ocasiones pero su número había dejado de existir. Y quiso llorar pero no quiso, se contuvo; necesitaba alguna razón de ser para justificar su huida. Pero jamás la obtuvo. Y una agria sensación le invadió por todo su cuerpo, con un nudo en la garganta que le impedía pronunciar apenas palabra. Apagó el cigarro ya consumido y se decidió. Se decidió a salir de casa con el propósito de encontrarla o por lo menos intentarlo. Y la fue a buscar al lugar preferido, aquél que tanto le gustaba a ella y en el que habían acudido con frecuencia para pasar largas jornadas disfrutando de la belleza de aquel paraje. Y pensó en la primera vez que estuvo con ella allí. A su mente le vinieron gratos recuerdos en forma de declaración amorosa, besos y abrazos interminables. Fue entonces cuando llegó al lugar y se acercó al mar. Un mar embravecido a consecuencia de ese viento norteño que soplaba con fuerza y que estallaba con rabia sobre las rocas. Pero a la vez un mar acogedor y discreto, único testigo del amor que se habían proclamado y que ahora había sido engullido como un barco a la deriva. Pero aún tuvo fuerzas para recordar sus caricias, sus palabras comprensivas cuando se sentía débil o cuando necesitaba el oxígeno de sus susurros. Y de repente la vio. Estaba allí, con su melena rubia y su sonrisa que le invitaba a marchar con él. Se frotó los ojos como si de un sueño se tratara y la volvió a ver. Mostraba sus ojos verdosos y sus labios carnosos. De esas aguas removidas y espumosas se reflejó su silueta como si de una ninfa se tratara. Y él se acercó todavía más a ese mar completamente cristalino, el cual cobijaba en su seno aquella figura marina, grácil y atlética a la que tanto había deseado. Y ella le alargó el brazo y le ofreció su mano de piel morena, invitándolo a marcharse juntos. Y fue en ese momento cuando él observó el anillo que le había regalado la noche anterior a su extraña desaparición. Besó su mano despacio, con ternura y dudó qué hacer. Ella le seguía mirando con una sonrisa sincera para que accediera a acompañarla. Él quiso pronunciar algunas palabras pero su estado de estupefacción se lo impidió. Entonces se vio abocado al mar y a sus aguas desatadas por una furia incontenida. Sin apenas darse cuenta se vio inmerso en una lucha contra viento y marea, y contra esas olas que le impedían nadar y respirar. De repente, una fuerza inexplicable lo arrastró hacia el fondo del mar y allí, otra vez, la vio. El tiempo se detuvo para siempre y entonces la quiso tocar, abrazar, besar, explicarle miles de cosas pero no pudo. La fuerza de la corriente le iba arrastrando cada vez más hacia el infinito de manera que se fue alejando de su cuerpo esbelto. Luchó con todas sus fuerzas para volver con ella y se acordó de todo el esfuerzo que había realizado desde hacía mucho tiempo por encontrarla y tocarla, abrazarla, besarla y tenerla. Apenas sin aire en sus pulmones hizo un último esfuerzo por poder salir a la superficie y respirar algo de aire y la volvió a ver allí, inmóvil. Ella le sonrió de nuevo y se acercó a él, lentamente. Le besó en la mejilla y le ofreció su mano para huir de aquella realidad compartida durante mucho tiempo y en la cual se había sentido presa de un sueño que creía que jamás podría cumplir. Se frotó el vientre y sintió en su interior alguna cosa que se movía. Le sonrió a la vez que vio en su rostro comprensión y dulzura. Ahora que él había ido a buscarla creyó que era el momento apropiado para marcharse juntos, sin prisas, sin reproches, con muchas cosas que compartir. Fue en ese instante en el que le cogió de la mano y lo arrastró por la inmensidad del mar, iniciando así esa huida que ella, tiempo atrás ya había iniciado por no poder lograr tal deseo. Entonces, planeó que le explicaría el sueño que ambos habían perseguido y que después de un largo tiempo se había consumado. Y que ahora se estaba gestando en el interior de su vientre. Le volvió a mirar para contemplar su rostro y observó su misma sonrisa, su misma mirada limpia, su mismo corazón. Pero su cuerpo ya era inerte. Había sido demasiado tarde. Intentó arrastrarlo hasta la superficie pero no pudo. Y su cara seguía manteniendo aquella expresión de felicidad, su último gesto antes de que sus pulmones se encharcasen de una esperanza que hasta el último momento él depositó por poder hallarla en cualquier lugar. Ella le besó en los labios al mismo tiempo que le cogió su mano y la frotó en su bajo vientre. Finalmente se separó con su alma compungida y se revolvió hacia el infinito de aquel mar azulado mientras observaba como las corrientes arrastraban el cuerpo masculino hacia tierra firme. Mientras huía, un pequeño objeto circular brillante se dejó caer hasta el fondo arenisco. Más tarde, él regresó a aquel mismo lugar y lo recogió para poseer un recuerdo imborrable de ella para siempre.

dimarts, 21 de juny del 2011

SOMNI

Quan tanco els ulls,
escolto el brogit del mar
mentre la ciutat es bressola
suau i lentament,
en un estat d’abaltiment,
que xarrupa a les palpentes el teu aroma.

Et sento i m’amago,
i em retruny el cap,
amb imatges àcides com una menja mal païda
que s’han esmicolat en fonemes embadalits,
i una penombra a l’horitzó cobreix de lli
la meva ànima arraulida.

S’obre la nit tèrbola,
la lluna agombolada
s’emmiralla en l’ampit dels cors ofegats
per les llàgrimes vessades.
Mentre, una veu rogallosa
taral•leja una melodia
en les aigües solcades de la llibertat
i l’últim acord del meu cor
ressona amb cadències trencades
a l’instant que acluco els ulls sobre el teu cos, suat.

diumenge, 20 de març del 2011

LA CORAL SANT ANTONI DE MAÓ I EL COR DE LA UNIVERSITAT DE GIRONA UNITS PER LA MÚSICA

El proper cap de setmana, l’agenda cultural inclou, entre altres actes, un esdeveniment musical, en el qual hi participaran dues agrupacions corals: La coral Sant Antoni de Maó, dirigida per Mertxe Orfila i el Cor de la Universitat de Girona, sota la direcció de Joan de la Creu Godoy i Tomàs i amb l’acompanyament de la pianista Clara Banet i Castellà.
Amb aquesta trobada es pretén establir uns vincles molt importants i afectuosos entre ambdues corals i entre Menorca i Girona, perquè no, dos indrets amb moltes coses en comú (de fet, són 64 el total d’estudiants menorquins actualment a la Universitat de Girona), i tot això a través del cant coral i del llenguatge i sentiment que surt dels cors de cadascun dels cantaires.
La dedicació, el treball, l’esforç i la constància diària que les dues corals mantenen al llarg de l’any, ho volen reflectir el proper cap de setmana oferint dos concerts, amb un repertori de qualitat per a què el públic menorquí en gaudeixi i es contagiï d’aquesta bona connexió entre els dos Cors.
El primer concert que oferiran serà el proper dissabte 26 a l’església de Santa Eulàlia d’Alaior, a les 20.30h. i el segon, el diumenge 27 a l’església de Santa Maria de Maó, a les 12h.
El Cor gironí es mostra molt il•lusionat pel fet d’actuar a Menorca ja que serà la seva primera actuació que fan a les Illes Balears. Aquesta il•lusió, es tradueix en la inclusió en el seu repertori d’una cançó d’un compositor menorquí, com és el cas de Deseado Mercadal amb la seva Ciutat de Parella. Així mateix, volen fer palès a través d’aquestes línies el seu enorme agraïment a la Coral Sant Antoni - coral que exercirà d’amfitriona i la qual els convida a l’illa -, agraïment que s’estén també cap els responsables de les parròquies d’Alaior i Maó i cap el poble menorquí, en general, que de ben segur, tan calorosament els acollirà durant els tres dies que romandran a Menorca.
Després del que serà una inoblidable i fantàstica experiència, el Cor desitja que es pugui repetir, aquesta vegada, en terres gironines.
3 menorquins al Cor de la UdG


Si aquest agermanament entre les dues formacions és quelcom especial per l’establir-se uns llaços i uns vasos comunicants entre l’illa i la ciutat de Girona, també ho és, i molt especialment, per tres menorquins que formen part del Cor de la UdG. Per una banda, l’Albert Vidal i l’Héctor Pons, dos estudiants en actiu, i Fernando Cano, ex estudiant, tots tres en la Universitat de Girona. Per ells, aquest esdeveniment suposa un motiu extra d’il•lusió i motivació ja que tornen a la seva illa des de la ciutat que els acull en la seva etapa d’estudiants, pels dos primers, i per la ciutat de residència pel tercer.
La seva experiència al Cor és molt enriquidora i positiva, de la qual cada dia van aprenent moltes coses. Destaquen el bon clima de treball que es respira a la coral i les ganes que hi ha per fer bé les coses. Però això no és gens fàcil si pensem que cada any marxen de la coral aquells estudiants que acaben els seus estudis i n’entren de nous. És com un procés regeneratiu. Un exemple ben clar ha sigut enguany on la gran majoria de cantaires són nous. Però l’entusiasme de tots i totes i les ganes de tirar endavant la Coral fan que aquest any s’hagin pogut fer diferents concerts, i en aquest cas també, el tan esperat viatge a Menorca, que suposarà, com a la resta de viatges que s’han fet, buscar, trobar i compartir nous horitzons on plantar les llavors de la música i el cant coral.
Finalment, tots tres, volem agrair molt especialment a la Coral Sant Antoni i a la seva directora Mertxe Orfila, per l’acollida i la seva amabilitat cap al nostre Cor, així com també a tots aquells que s’han involucrat de manera desinteressada en aquest projecte d’unió entre ambdues corals, un somni que el proper cap de setmana esdevindrà una realitat.